Víctima o responsable
Sin duda podemos encontrar similitudes entre el proyecto del equipo de futbol profesional del FCB y algún proyecto de los que realizamos o hemos realizado. Y estaremos de acuerdo en calificar que el proyecto 2007-2008 ha sido un (completo) fracaso.
Sin entrar todavía en las causas de dicho fracaso, empezaré la serie de posts por lo más reciente cronológicamente.
En las jornadas que el equipo directivo de
IN2 estamos compartiendo con las personas clave de la compañía y dirigidas por
Dícere, se ha tratado sobre las dos actitudes que pueden tomarse ante una situación, y ante la vida en general: Víctima o Responsable. Brevemente, llamamos una actitud de víctima a la que se limita a la queja sin tomar ninguna acción para solucionar el problema o cambiar la situación. Al contrario, la actitud de responsable es aquella que desencadena algún tipo de acción para tratar de solucionar el problema o cambiar la situación.
Y aquí viene la primera reflexión acerca de lo visto y oído en la entrevista a Jan Laporta y la rueda de prensa de Ingla y Txiki. El discurso oficial se esfuerza en reiterar el mensaje de que la directiva y la secretaría técnica son en parte responsables del fracaso del proyecto. Y a partir de aquí la contradicción, pues empieza la batería de excusas: lesiones, selecciones, figuras en baja forma, falta de motivación, fracaso del entrenador en recuperar el equipo, las presiones del entorno, las amenazas al presidente, el espionaje, la moción de censura, no nos dejan trabajar en paz, etc.
Desde mi punto de vista, la directiva transmite que está en actitud de víctima, pues incluso la única acción que han ejecutado, la destitución de Rijkaard, se envuelve en un 'que lástima, que injusto que tengamos que hacer esto' y un 'pero no tenemos mas remedio, él ha fallado, él es el culpable'.
Quiero creer que este victimismo es sólo una actitud de fachada, pues todo proyecto necesita de un equipo directivo responsable, que, ante un problema, considere que forma parte de dicho problema y por tanto que forma parte de la solución. Sino, está condenado al fracaso. Y una sucesión de fracasos en los proyectos clave no puede permitírselo ni soportarlo ninguna organización, ya sea de ingeniería o deportiva.